Una boda en invierno no obliga a renunciar al vestido largo ni a pasar frío durante el aperitivo. La clave está en tres decisiones: el tejido y la manga del vestido, la prenda que llevas encima y los colores. Al final tienes las capas y chales que están disponibles ahora.
El vestido: manga larga o tejido con forro
Los vestidos de gasa con forro abrigan más de lo que parece, y la manga larga te ahorra estar pendiente del chal toda la noche. Los encontrarás en vestidos de manga larga.
Encima: capa o chal
Si eliges un vestido sin mangas, la prenda de encima es la que decide si pasas frío. Para una boda de día, un chal o una capa de lana. Para una boda de noche, una capa de terciopelo o un chal con hilo de lúrex, que añade un punto de brillo. Si tu vestido tiene una capa a juego, es la opción más fácil.
Los colores del invierno
En invierno funcionan los tonos profundos: granate, marrón, azul marino, verde botella o petróleo. Con complementos dorados, el look se ilumina sin necesidad de colores claros.
Los detalles
Lleva un abrigo largo para los trayectos y deja la capa o el chal para la ceremonia y el banquete. Si la ceremonia es al aire libre, piensa en el calzado: un tacón ancho se hunde menos en el césped que uno fino.
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